Woodstock: El día que Carlos Santana tocó una serpiente eléctrica

Woodstock: El día que Carlos Santana tocó una serpiente eléctrica

De cómo uno de los momentos más emocionantes de Woodstock fue producido por una banda desconocida bajo los efectos de la LSD.

Lo relata el maestro Carlos Santana a la revista Rolling Stones en el año 1989: “cuando llegamos, alrededor de las once de la mañana, nos dijeron que no subiríamos al escenario hasta las ocho. Entonces dije vale, tomaré algunos psiquedélicos y para cuando esté de bajada, será tiempo de subir al escenario y me sentiré bien. Pero cuando estaba en el pico de la experiencia, a eso de las dos de la tarde, alguien nos dijo que si no subíamos a tocar en ese momento, no tocaríamos en absoluto”

Fue así como una banda completamente nueva para la audiencia, la única que se presentó durante el festival sin haber sacado previamente algún disco, subió en un estado modificado de consciencia al escenario a realizar una de las presentaciones más memorables de Woodstock.

Durante el performance Santana hacía muecas con la cara para, según relató, apaciguar a la serpiente eléctrica que no paraba de moverse de un lado a otro mientra tocaba. La audiencia, alucinada por este nuevo sonido, les catapultó de la noche a la mañana a ser una de las bandas más recordadas de Woodstock.

La historia de Santana con los enteógenos continúa

El contexto de la revolución hippie y el personaje único que es este maestro de la guitarra, dieron como resultado que desde entonces esté comprometido con la exploración de los enteógenos y con el despertar de la consciencia.

En el año 2014 relataba a El Mundo que Lo normal y natural para nosotros, los hippies, era caminar por la calle, tomar LSD, ayahuasca, peyote o marihuana. Lo que no era normal era la cocaína y la heroína. A la gente que iba tomando eso se le veía en los ojos que estaban perdidos. Cuando tomas peyote o ayahuasca no lo estás, tienes bien presente quién eres y lo que tienes que hacer.

Disfruten de este momento único patrocinado por el virtuosismo de Carlos Santana y la LSD.

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