El peligro de la Historia Única

El peligro de la Historia Única

Seguramente alguna vez te encontraste con otra persona que tenía un concepto completamente errado sobre tí, tal vez peyorativo, con base en un estereotipo sobre un grupo humano al que perteneces sea por raza, credo, color, nacionalidad o estilo de vida. Esta incómoda experiencia probablemente se debió a lo que Chimamanda Ngozi, reconocida novelista nigeriana, llama la Historia Única.

La Historia Única surge del interés de un grupo humano por someter a otro, lo que lleva al primer grupo a construir y difundir una versión única y desvalorizante, convirtiéndola en la Historia Única sobre el grupo humano al que quiere dominar, con tanto éxito que incluso las personas que pertenecen al grupo sometido terminan por creer esta historia sobre ellos mismos ante la ausencia de versiones contrastantes.

Seguramente puedes pensar en muchas Historias Únicas que a día de hoy hemos desmentido, por ejemplo, en el siglo XVI se contaba la historia de que los indígenas americanos y los africanos eran animales no humanos, esto con el fin de esclavizarlos y explotarlos. En los siglos subsiguientes se contaban historias fantásticas sobre herejes que tenían orgías con el diablo, para consolidar el poder de la iglesia católica y exterminar a la disidencia. Del mismo modo Chimananda nos habla de un caso de la historia moderna: África, un vasto continente del que la mayoría tiene por todo conocimiento la postal de un niño famélico, paisajes salvajes y la necesidad de ser rescatados de su pobreza crónica, como si África fuera un país y no un continente diverso con infinidad de realidades, y como si esa misma miseria no existiera en todas las regiones del mundo.

Historia Única y enteógenos

También, la Historia Única es la responsable de que en nuestra historia moderna los enteógenos hayan sido condenados, prohibidos, plagados de estereotipos y concepciones erradas. De sumir a la humanidad en una completa ignorancia sobre la verdadera esencia del uso y beneficio de estas sustancias y de marginar a los consumidores al mercado negro y a la clandestinidad. De incrementar drásticamente las tasas de problemas asociados al consumo de estas sustancias. De mantener una política prohibicionista diseñada para beneficiar a quienes manejan el mercado negro y a las farmacéuticas que lucran controlando el mercado legal de fármacos patentados, que podrían ser sustituidos por el autocultivo.

Esta Historia Única sobre los enteógenos se acompaña con el aún más absurdo doble estándar que tiene la civilización occidental respecto del consumo de drogas. Para hacerlo más ilustrativo y como alguna vez nos advirtió Terence McKenna, las únicas drogas admitidas y promovidas en el sistema productivo capitalista son café para hacernos más productivos y alcohol para mantenernos dormidos. Nadie se horroriza cuando en el trabajo te dan un coffee break o te invitan a un cocktail party, pero que te encuentren un porro puede valerte tu puesto de trabajo.

Pero no todo está perdido, el antídoto para la Historia Única no es otro que contar nuestras propias historias con todo el detalle y diversidad que exige una empresa como esta. Desmentir la Historia Única de los poderosos con toda la seriedad y rigurosidad que requiere el asunto. Acabar con los prejuicios, demostrar que el uso responsable de enteógenos no solo es posible sino que puede llegar a ser muy positivo y beneficioso para la humanidad. Contar nuestras historias no desde el lugar de marginados que nos quieren dar, sino el de seres humanos empoderados que exploran su mente con el fin de evolucionar ¡Estamos llamados a crear una Cultura Enteógena!

Si te interesa conocer un poco más sobre la Historia Única, te invitamos a darle un vistazo a este TedTalk que protagoniza Chimananda, no tiene desperdicio

Es imposible hablar de la Historia Única sin hablar del poder. Hay una palabra en el idioma Igbo en la que pienso siempre que pienso en las estructuras de poder en el mundo y es Nkali. Es un sustantivo cuya traducción aproximada es “Ser más grande/mejor que otro”. Al igual que nuestros mundos económicos y políticos, las historias también se definen por el principio de Nkali ¿Cómo se cuentan? ¿Quién las cuenta? ¿Cuándo se cuentan? ¿Cuántas se cuentan? realmente dependen del poder. El poder no es solo la habilidad de poder contar la historia del otro, sino de hacer que sea esa la historia definitiva.

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