10 Consejos para una experiencia enteógena segura y trascendental

10 Consejos para una experiencia enteógena segura y trascendental

Con la creciente oferta de experiencias enteógenas se hace cada vez más crítico poner en práctica el discernimiento pues, como en cualquier actividad humana, hay muchas personas trabajando con ética pero también hay un puñado de personas cuyo trabajo con los enteógenos dista mucho de ser trascendental. Entrar en estados de conciencia alterados no es algo para ser tomado a la ligera y, lamentablemente, el instinto a veces nos falla, especialmente si estamos buscando respuestas urgentes a alguna situación que nos aqueja. Por eso nos hemos dado a la tarea de sintetizar las recomendaciones que, por nuestra experiencia e investigación, son básicas para tener una experiencia enteógena segura y trascendental. Seguro que hay más, pero con estas podemos descartar los lugares peligrosos y las experiencias banales… así que sin más preámbulos, ahí van.

Sospecha de las ceremonias o retiros a los que se hace demasiada promoción

Obviamente cualquier actividad necesita una mínima promoción para llegar a los interesados, pero si la promoción del lugar o experiencia que quieres vivir se acerca más a un anuncio de TV compras y, más aún, si invierten dinero en publicidad, probablemente estés frente a un emprendimiento enteógeno que sostiene la economía de una o varias personas. El problema con esto es que si tu eres un cliente no solo serás tratado como tal, sino que corres el riesgo de que se tomen decisiones en beneficio del negocio y no del usuario.

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La referencia de algún conocido es ideal

pero si no tienes la fortuna de conocer a alguien conectado con la experiencia que estás buscando, haz una investigación exhaustiva sobre quien organiza y dirige la actividad. Si encuentras comentarios negativos haz preguntas y pide explicaciones. Algunos comentarios negativos pueden tener una explicación razonable, pero una tendencia de referencias negativas o dudosas debe hacerte desconfiar.

La relación entre tú y los organizadores no puede ser meramente mercantil

pero esto NO quiere decir que no debas dar un aporte económico justo y dignificante por su trabajo. Si el aporte que piden te parece sospechosamente elevado puedes pedir detalles a quienes organizan el encuentro, siempre teniendo en cuenta que además de los gastos logísticos del espacio también hay gastos en materias primas y preparación del enteógeno, y si lo han traído hasta tu ciudad también han incurrido en gastos de traslado con serios riesgos para su libertad personal, todo para que tu tengas el privilegio de vivir algo que hasta hace muy poco estaba reservado a chamanes y un puñado de valientes exploradores. Hay de todo y para todos los bolsillos, más costoso no significa mejor, más económico no quiere decir que la experiencia enteógena va a ser menos poderosa.

Infórmate sobre la preparación y dosis específica

Además de informarte sobre el enteógeno que vas a consumir, infórmate sobre la preparación y dosis específica que utilizan en la ceremonia o retiro en el que piensas participar. ¿Qué lleva la preparación, de dónde viene la materia prima, dónde y quiénes la preparan? Si es posible habla con personas que hayan probado anteriormente esa preparación y compara sus experiencias con relatos fiables sobre los efectos que debiera tener ese enteógeno, en internet encuentras muchos hechos por investigadores serios y psiquenautas experimentados.

Presta mucha atención a la forma en que los organizadores y facilitadores hablan del enteógeno y de los participantes.

Si percibes irrespeto o irresponsabilidad, posiblemente no sea el mejor lugar para tener una experiencia trascendental. Las personas que trabajan de forma seria y segura con enteógenos los tratan con sumo respeto, se refieren a ellos como maestros, abuelos o autoridades, y suelen especificar que el conocimiento viene del enteógeno y no del humano, que es más bien un canal. Del mismo modo, no hablan de forma despectiva de otros participantes. Observando y escuchando puedes tener una idea del tipo de ceremonia que ofrecen y saber si es lo que estás buscando.

Consejo extra

No te dejes llevar por estereotipos o apariencias. El recital de cuencos tibetanos en vivo, el penacho de plumas de cóndor, el traje blanco impoluto y el templo VIP con todas las comodidades no son determinantes en tu encuentro con el enteógeno, a veces incluso son distractores. Algunos icaros o un hermoso silencio, una persona honesta y el patio de una casa humilde pueden ser un escenario igual o más idóneo. Los únicos requisitos son tu y el enteógeno, todo lo demás es añadidura.

“Eres el elegido”

Si las personas con las que vas a vivir la experiencia ofrecen prepararte para ser “chamán” porque han identificado algo especial en ti perdona que te rompa el corazón pero esas personas solo quieren tu dinero, así de simple. En primer lugar, el título de chamán o taita no es algo que un Occidental pueda adquirir, a lo sumo puede aspirar a ser facilitador y no requieres más que hacerte con un enteógeno y juntar un grupo de gente que lo quiera tomar. Jugar a que estamos en The Matrix y tu resultas ser Neo no ayuda a nadie, especialmente a ti que terminas cayendo en una escabrosa trampa del ego. En segundo lugar el maestro es el enteógeno, no el facilitador, quien quiera “enseñarte” el oficio del chamán es un estafador. Hay suficientes chamanes y facilitadores en el mundo. Demasiados.

Si es posible, asiste a la ceremonia o retiro con personas de tu confianza

Si bien las experiencias son individuales, al estar en grupo es menos probable que corras algún riesgo durante la experiencia. En todos los casos es importante que una persona de confianza sepa dónde y con quién estás. Si temes que te juzguen por lo que vas a hacer, puedes decir que irás a un retiro de meditación.

Recomendación especial para las mujeres

En todos los oficios de la humanidad hay personas inescrupulosas y, aunque son relativamente pocos los casos documentados, el abuso sexual durante la experiencia enteógena es un riesgo a considerar. Si te ofrecen una ceremonia privada, hacen referencia a tu represión sexual como origen de tu malestar, o te tocan de una forma que te incomoda con la excusa de sanarte, probablemente te estés poniendo en riesgo innecesario.

Es importante también tener en cuenta que un chamán de la selva amazónica no es un hombre occidental, aunque lo pueda parecer. Él va a interpretar tus gestos y expresiones con base en sus códigos culturales, no los tuyos, y no son raros los casos de mujeres occidentales que van a la selva buscando activamente tener relaciones sentimentales con el facilitador o chamán, como llaman ellos “ser la mujer del chamán”, lo que complica un poco más el panorama. No asumas nada y asegúrate de colocar bien los límites si no estás interesada. Asistir a ceremonias lideradas por mujeres o parejas también es una buena idea si quieres evitar este riesgo.

El enteógeno es la herramienta y nosotros le damos el sentido a la experiencia.

Si vamos a una ceremonia con la idea de probar una droga nueva o sumar una experiencia más a nuestra carrera espiritual, probablemente nos perdamos la perspectiva de lo sagrado en esa experiencia enteógena. No se trata de ir con expectativas, pues cada experiencia es única, pero sí llevamos una intención honesta de sanar, encontrarnos con nuestra esencia, o conectarnos con lo sagrado, aumenta nuestra probabilidad de tener una experiencia verdaderamente transformadora y no “un viaje más”. Para lograr esto también es fundamental la integración de la experiencia, pero de eso hablaremos en otra oportunidad.

Es fundamental tener la experiencia más de una vez

No podríamos ser más categóricos en que es importante permitirse experimentar, cada uno a su ritmo, pero sin duda más de una vez. Piensen en cualquier “primera vez” y cómo las siguientes fueron diferentes… ¿podrías decir que hoy disfrutas del sexo igual que tu primera vez, o que con la primera vez te bastó así que no necesitas tener más sexo en tu vida? La primera vez con un enteógeno es apenas abrir una mirilla y asomarse. Si realmente estás interesado en entender de qué va esto, una sola vez no es ni remotamente representativo de la relación entre humano y enteógenos. Hay que tener la sabiduría para entender cuándo y cómo, y nunca cerrarse a continuar el camino incluso después de un mal viaje, pues ninguna experiencia es igual a otra y la noche siempre es más oscura justo antes del amanecer.

 

Bibliografía recomendada

Fericgla, Josep M. (2016) El riesgo de tomar Ayahuasca con personas incorrectas. 

 

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