El hongo "habla"

El hongo “habla”

Anécdotas de un hongo sobre simbiosis y evolución

Nuestro método es científico, pero nuestras opiniones sobre el hongo Stropharia cubensis «actualmente Psilocybe cubensis» no lo son. Nuestras opiniones en este tema no están basadas sobre las opiniones de otros ni sobre algo escrito en algún libro, en cambio se basan en la experiencia de cinco gramos secos de este hongo psilocibio; en ese nivel un peculiar fenómeno ocurre. Es la aparición de una relación Yo – Tú entre la persona que toma el psilocybe y el estado mental que éste evoca. Jung llama a esto «Transferencia» y fue una condición necesaria de la temprana y primitiva humanidad en relación con sus dioses y demonios.

El hongo habla …y nuestras opiniones están basadas en lo que elocuentemente dice sobre sí mismo en la fría noche de la mente:

Psilocybe cubensis

Soy viejo, mucho más viejo de lo que tu especie piensa, lo cual es cincuenta veces más viejo que vuestra historia. A pesar de que he estado aquí durante eras, soy de las estrellas. Ningún planeta es mi hogar, por muchos mundos esparcido a través del brillante disco de la galaxia buscando condiciones que le permitan a mis esporas una oportunidad para la vida. El hongo que ves es la parte de mi cuerpo dada a los placeres sexuales y los baños de sol, mi verdadero cuerpo es una fina red de fibras que crecen bajo el suelo.

Estas redes pueden cubrir acres, y puede que tengan muchas más conexiones que las presentes en el cerebro humano. Mi red micélica es casi inmortal, solo la repentina toxificación del planeta o la explosión de su estrella principal pueden destruirme. Por medios imposibles de explicar debido a ciertos malos entendidos en vuestro modelo de realidad todas mis redes micélicas en la galaxia están en comunicación hiperluz a través del espacio y el tiempo.

El cuerpo micélico es tan frágil como una red de araña pero la hipermente colectiva y la memoria es un basto archivo histórico sobre el recorrido de la inteligencia en evolución en muchos mundos de nuestro enjambre espiral de estrellas. Ya ves, el espacio es un basto océano para aquellas resistentes formas de vida que tienen la habilidad de reproducirse mediante esporas, ya que éstas están recubiertas con la más resistente sustancia orgánica conocida. A través de eónes de espacio y tiempo vagan a la deriva muchas formas de vida en forma de esporas en animación suspendida por millones de años hasta que se hace contacto con un ambiente idóneo. Pocas de estas especies tienen una mente, solo yo y mis recientemente evolucionados parientes cercanos hemos alcanzado la modalidad de hipercomunicación y capacidad de memoria que nos hace miembros líderes en la comunidad de inteligencia galactica. El cómo opera el modo de hipercomunicación es un secreto que no será ligeramente dado al hombre. Pero los medios deberían de ser obvios:

Es la ocurrencia de psilocibina y psilocina en los caminos biosintéticos de mi cuerpo viviente lo que abre para mí y para mis simbiontes la visión a muchos mundos. Tú como individuo y el Homo sapiens como especie están al borde de la formación de una relación simbiótica con mi material genético que finalmente llevará a la humanidad y a la tierra hacia el mainstream galáctico de las más elevadas civilizaciones.

Dado que no es sencillo para ustedes reconocer otras formas de inteligencia a su alrededor, sus más avanzadas teorías de políticas y sociedad han avanzado solo tan lejos como la idea de colectivismo. Pero más allá de la cohesión de los miembros de una especie hacia un solo organismo social yacen más ricas e incluso más barrocas posibilidades evolutivas. La simbiosis es una de éstas. Simbiosis es una relación de mutua dependencia y beneficios positivos para ambas especies involucradas. Relaciones simbióticas entre mi propio ser y formas elevadas de animales han sido establecidas muchas veces y en muchos lugares a través de las largas eras de mi desarrollo.

Estas relaciones han sido de provecho para ambas partes; dentro de mi memoria está el conocimiento de naves impulsadas por hiperluz y cómo construirlas. Intercambiaré este conocimiento por un pase gratuito a nuevos mundos alrededor de soles más jóvenes y más estables que el de ustedes. Para asegurar una existencia eterna corriente abajo en el largo río del tiempo cósmico yo ofrezco una y otra vez este acuerdo a seres evolucionados y por lo tanto me he esparcido a través de la galaxia durante largos milenios. Una red micélica no tiene órganos para moverse en el mundo, no tiene manos, pero animales evolucionados con habilidades de manipulación pueden llegar a ser compañeros junto al conocimiento estelar dentro de mí, y si actúan de buena fe, pueden ambos volver, ustedes y su humilde maestro hongo, a los millones de mundos a los que todos los ciudadanos de nuestro enjambre estelar son herederos.

Terence y Dennis Mckenna
Terence y Dennis Mckenna

Texto originalmente publicado en “Psilocybin – Magic Mushroom Grower’s Guide” (1976), Terence y Dennis Mckenna (publicado bajo los seudónimos “OT Oss” and “ON Oeric”).

Enlace de interés: “Psilocybin, Magic Mushroom Grower’s Guide: A Handbook for Psilocybin Enthusiasts”

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